Accidente de Chapecoense ¿Emergencias o Negligencia?

futbol_spanish_connectionLa muerte de gente en especial la más joven nunca puede dejar de ser dolorosa y lamentable, mas cuando se trataba de un equipo de jóvenes futbolistas, que eran promesa de un país. Este grupo de jóvenes que se disponían ir a disputarse el título en la final de la Copa Sudamericana, no terminaron por llegar a su destino. Sobre los cielos de Medellín, vivió sus últimos minutos la familia deportiva de Chapecoense.

No es cuestión de ser fanático del equipo para sentir el amargo sentimiento de la perdida de estas vidas que no tenían otra intención que la triunfar haciendo lo que más les gustaba hacer futbol del bueno. Cuando un padre, pone todo su corazón, su voluntad, su constancia y su entrega en darles lo necesario a sus hijos para que triunfen, alejarlos de los vicios de la sociedad, darles valores de disciplinas y encaminarlos a sus objetivos, cosas fatales como estas suceden para echar por el suelo la vida de su más preciado tesoro.

En el mundo abunda la gente que se amarra a los bienes materiales incluso más que como debería aferrarse a la vida, personas que tienen riquezas que se olvidan de disfrutar de la esencia de la vida, que deben estar en constante sistemas de seguridad cerrajero barcelona para velar sus riquezas materiales, cuando el verdadero tesoro esta en el aire que respiras, cuando despiertas cada día, cuando ves los ojos de tus hijos brillar, cuando tienes el abrazo de las personas que amas, eso no lo cuida ningún cerrajero, eso lo cuidas tu.

Cuando se posee una cultura religiosa, deseas encontrar un argumento para lograr la paz y entender los designios de Dios pero que resignación puede lograr los padres o los familiares de estos jóvenes, cuando luego de creer que el accidente que sufrieron los jóvenes no fueron meramente por fallas técnicas que desataron una emergencia, sino que hay la posibilidad que fuese negligencia del piloto en conjunto con los responsables de la aerolínea.

Nadie devuelve la vida de los que allí murieron. Es de conocimiento público, que gran parte de los accidentes de aviones comerciales se produjeron por errores humanos, por decisiones mal tomados, minutos que se vuelven eternidades cuando se acaba con la vida de inocentes. No solo se termino con el futuro ya prometedor de los Chapecoense, sino de las familias desconsoladas que nunca podrán reponerse a tal tragedia.

Quizás mis palabras sean de dolor más que de confortamiento para las familias de las víctimas, pero todo el que tenga un hijo, que lo haya criado y lo haya vista crecer con amor, sabe que nunca se puede recuperar de la perdida. Es común que las personas crean que por medio de una palabra puedan sopesar el dolor de quien ha sufrido la pérdida, pero ante el dolor no hay consuelo que valga, solo queda esperar a que terminen las investigaciones para que se sometan a juicio a los responsables si es que la negligencia invadió la escena fatídica.